jueves, 17 de febrero de 2011

marimondaz



A comienzos del presente siglo, cuando el Carnaval de Barranquilla ya había adquirido fama en la región y el país, un barranquillero decidió disfrazarse no con satín y pedrería, pues su situación económica no se lo permitía, sino con lo que podía encontrar a la mano: ropa, fundas y sacos.

Para lograr su objetivo, se puso un pantalón y una chaqueta al revés, un par de medias a manera de guantes e hizo una careta con saco de harina.

Luego, con las fundas de una vieja almohada, elaboró anillos que los rellenó con esponja para simular unos grandes ojos, una boca y una larga nariz.

Como buen crítico, este nativo no podía dejar de expresar su rechazo al Gobierno que no lo favorecía, así que elaboró una larga corbata para demostrar su antipatia a aquellos funcionarios que sólo van a cobrar sueldo sin laborar. Y como último detalle le elaboró unas orejas inmensas parecida a las del elefante.

Así nació la marimonda, un disfraz auténticamente barranquillero, mezcla de primate y elefante, que representa el espíritu del hombre nacido en Curramba La Bella: el que le gusta divertirse sanamente, vacilándose a todos y sacándole punta a cualquier situación .

Pero la marimonda no tuvo la acogida esperada, pues en su afán de mofarse de los demás, en especial de la clase dirigente -era eminentemente clasista o, para algunos, un resentido social- hacía gestos vulgares y sonaba un estrepitoso pito, llamado pea pea, desagradable al oído. Precisamente por las reacciones violentas de los demás, que le jalaban las orejas y su larga nariz, la marimonda tuvo que buscar un arma infalible: una varita del árbol de totumo.

Las peleas no se hacían esperar y varias marimondas terminaban sus cuatro días de Carnaval, tras las rejas, no de una jaula, sino de una celda por faltarle el respeto a las autoridades, pero sólo con sus ademanes vulgares, pues no la podían tildar de usar un vocabulario pecaminoso porque por encima de todo, mantenía en su boca el pito con el que se hacía entender.

Ante tan triste final, sólo algunos tenían la osadía de lucir este disfraz, que a la minoría irritaba y a la mayoría la divertía por sus saltos, su forma de ridiculizar a la gente y su manera de rascarse todo el cuerpo. En ese entonces, el dicho No es nada disfrazarse de marimonda sino los brincos que hay que dar se hizo popular.

Con los años, la vida de la marimonda se había extinguido casi totalmente y en la década de los 70, el disfraz sólo era lucido por unos cuantos atrevidos.

Cesar Morales Mejía, un hombre que nació hace 47 años en uno de los sectores más antiguos y que vive al máximo el Carnaval de Barranquilla, como es el barrio Abajo, fue una de las personas que gozó del disfraz en sus primeros años de juventud.

La nostalgia por el disfraz estaba latente en su corazón y sólo salió a flote en diciembre de 1983, cuando luego de una amanecida y aún bajo los efectos del ron, se sentó en un bordillo con un grupo de amigos para hablar del Carnaval, su música y sus disfraces.

Fue en esa esquina de la tienda El Tío , que nació la idea de rescatar este disfraz, a través de la comparsa Las Marimondas del Barrio Abajo , una de las más llamativa, numerosas y organizadas de la Fiesta del Dios Momo, que este año, cuando cumple sus primeros 15 años de existencia, estará integrada por 450 personas.

Pensionado de la empresa Telecom, Cesar Morales, conocido como Paragitas ha hecho de su casa, ubicada en el barrio Modelo, la sede de las marimondas, gracias a la alcahuetería de su esposa, Nuris Morales y sus cuatro hijos, dos de los cuales todavía sudan la gota gorda organizando la guachafita, que dura cuatro días.

Describirlo no es difícil ya que desde el comienzo se muestra tal como es: amable, pero acelerado; con una barriga que disminuye por el ajetreo del Carnaval, pero que sube como espuma después de los cuatro días de parranda; bullanguero, que no deja escapar una frase sin una palabra propia del barranquillero; luchador de su gremio -preside la Asociación del Grupo Folclórico del Atlántico-; que vive el Carnaval durante los 365 días a través de su danza del que hace de director, secretario y contador, pero sobre todo, orgulloso de haber rescatado el disfraz autóctono por excelencia del Carnaval de Barranquilla.

Este fue el diálogo que Cesar Morales o Paragita sostuvo con TIEMPO CARIBE.

Cómo define el disfraz de la marimonda? Si bien los disfraces de congo y garabato representan al Carnaval de Barranquilla, ambos son importados. El primero viene de los negros de Africa y el segundo de Europa. Sin embargo, el de marimonda es creado por el auténtico barranquillero mamador de gallo. Por eso es el disfraz del improperio, de la burla, del perrateo, de lo vulgar. Su origen es difícil establecerlo, pero fue a comienzos de siglo y el man que se lo inventó no buscaba disfrazarse de animal, sino hacer alguna vaina rara. Era además un tipo llevao y resentido porque le incluye al disfraz una prenda imprescindible, que es la corbata, en protesta de las corbatas del erario público.

Era además el tipo que enyardaba a todo el mundo:, le faltaba el respeto al cura, al alcalde, a todo el mundo a vicente y toda la gente .

Cómo describe la comparsa Las marimondas del barrio Abajo? Es un grupo humano muy bonito que comenzó como una mamadera de gallo y actualmente es la mejor comparsa del Carnaval de Barranquilla por su organización. Representa además el reencuentro de los barranquilleros, sin importar ocupaciones ni estratos sociales. En ella hacen parte albañiles, vendedores de frutas, estudiantes, abogados, médicos, industriales y banqueros. Pero también integra al extranjero con el barranquillero porque cónsules y embajadores también se unen a la comparsa y toman ron Blanco en pico de botella y un sancocho de costilla o de guandul con carne salá en totuma y cuchara de palo.

Qué requisitos debe llenar una persona para ingresar a su comparsa? Antetodo no acepto homosexuales, ni personas que consuman vicio, además debe gustarle el carnaval, la rumba, y querer a Barranquilla. No acepto el trago en exceso porque eso daña el grupo.

Pero sus marimondas no se parecen mucho a las originales.

Mis marimondas son de caché, o sea se visten de seda y están educadas porque no actúan de manera vulgar, sino que saludan al público y bailan.

Es difícil manejar tantas marimondas? Si, porque son inquietas como buenas marimondas, pero lo disfruto. La clave está en la coreografía, que es sencilla, porque queremos que los bailarines sean espontáneos, como lo es el bailador barranquillero. Además, hemos dividido el grupo en cuatro: Elite, que lo conforman 70 expertos jóvenes bailarines, el Pavaroti, que lo integran 120 jóvenes que no tienen la cualidad del anterior grupo. -Pavaroti viene del término enpavao , o sea achantao-, Janna Licores , que no se le exige mucho porque son los que tienen problema de presión, ácido úrico, colesterol, pero llevan un vacilón bacano , y el Canon, que son los amigos de nuestro patrocinador, el industrial León Caridi. Aquí hacen parte los industriales, embajadores y dirigentes de la ciudad. Ellos ensayan el viernes antes del carnaval.

Dónde ensayan? Nos reunimos en la casa y ensayamos en la calle.

Hay que pagar algo para ingresar a la comparsa? Se pide una cuota de administración, que se paga una vez. Eso me sirve para pagar teléfono porque llamar a tanta gente tiene un costo, y para las 4 papayeras que nos acompañan. Pero para el vestido, no tienen que dar un peso porque el señor León Caridi lo asume. Los zapatos si los tienen que comprar.

Cómo logró el patrocinio? La verdad es que yo no lo busqué. Un día el señor Caridi de Industrias Canon se presentó en mi casa y me dijo que quería financiarnos. Al comienzo creí que tenía ganas de vacilar, pero la cosa fue en serio. Eso fue en 1993. Un año antes habíamos salido con 220 marimondas y con el patrocinio llegamos a 300. Nos parecía un sueño.

Cuál es el himno de la marimonda? La canción La Butaca porque es un fandango alegre, un repique que se presta para que el bailador espontaneo se invente pasos que después ni se acuerda. También bailamos Vamonos Caminando, para ir sobre la marcha, Carnaval de Barranquilla y El Cebú. Le rendimos un culto al fandango y al porro.

Como ve a los grupos y disfraces del carnaval? Aún falta mucho apoyo, aunque la Fundación Carnaval de Barranquilla ha logrado cosas importantes. Yo propongo que el Gobierno declare Patrimonio Cultural y Folclórico a danzas como las del torito, congo, y micos y a disfraces como El Descabezao para que no desaparezcan




Danza del paloteo




Danza de relación
Esta danza de relación de origen guerrero, ancestro europeo y formato de ritual alegoriza el enfrentamiento entre criollos y españoles durante la guerra de Independencia. Su contenido propone la exaltación de valores patrióticos, con la puesta en alto de banderas y la recitación en voz alta de versos que hacen apología de las ciudades y naciones en pugna.
Cada danzante es representante de un país o ciudad, por lo cual cada quien porta una bandera distinta de las demás. Los enfrentamientos son duelos por parejas, en los que cada quien esgrime sus versos y su destreza con las “armas”. Estas armas son palos cortos y cilíndricos, de madera de guayacán, que al entrechocarse en la pelea actúan a manera de
clave sonora que contribuye a darle a la danza su ritmo de marcha de combate. Estos palos, antiguamente, no eran cortos sino largos, a modo de bastones.
El carácter ritual que rodea su interpretación está dado desde el mismo acto ceremonial de vestirse para la danza, hasta el momento de interpretarla ante un público. En un principio, el Paloteo era una danza de composición puramente masculina y se organizaba en un número máximo de seis “parejas” de hombres, cada uno de los cuales representaba una “nación” diferente. Se presentaban de casa en casa para recibir dinero o licor a cambio de su actuación, pero la expansión urbana y otros factores dieron prácticamente por cancelada esta costumbre. Hoy en día, un Paloteo puede estar integrado por más de ocho parejas de danzarines entre hombres y mujeres y las figuras de la coreografía suelen ser más complejas.

Tradición
El Paloteo, cuya interpretación tiene un marcado acento guerrero, es una danza conocida desde las antiguas celebraciones de Corpus Christi, ocasión en la que se interpretaba y de cuyo espacio fue desplazada (hacia otro tipos de festejos y celebraciones) a partir de la abolición de los jolgorios profanos que -según la Iglesia- saturaron el Día de Corpus. En territorio colombiano, sus antecedentes se ubican en el departamento del Magdalena, en el corregimiento de Gaira. Al parecer, la danza llamada del Paloteo Mixto participó luego, año trasaño, en los antiguos carnavales de Santa Marta, los cuales al decaer esta ciudad se ven obligados a trasladarse a Barranquilla. Según fuentes confiables, ello sucedió en el año de 1920, fecha desde la cual esta danza se institucionaliza, se difunde y fortalece, de manera que se crean otros paloteos y surge el Paloteo de Barranquilla.

Música y coreografía
La música que acompaña esta danza es un aire sencillo en 2/4 a manera de marcha, realizando redobles y trémolos permanentes marcados por un redoblante, con lo cual se ambienta un “estado de guerra”. Se acompaña con una línea melódica ejecutada por una dulzaina. Los palos cortos que esgrimen los bailarines son utilizados para coordinar en sincronía un juego rítmico de maderas que todos saben ejecutar habilidosamente.
Los danzantes marchan siguiendo el ritmo que marcan el redoblante y la dulzaina (ésta, en algunos casos, es reemplazada por un acordeón). Hay diferentes formas de palotear --que es el arte de chocar los palos--. como veremos enseguida. En la coreografía se destacan varios pasos: el paseo --o marcha-- donde los integrantes dicen los versos de bandera y los versos de palo; el cuadro - que es una invitación a la batalla- con el enfrentamiento de los palos al unísono, como si fuera un solo golpe. Luego se da el cerrao, con cuatro golpes, ritmo más rápido que expresa el momento culminante de la lucha: las parejas se cierran, se agachan, hacen giros con la espalda al piso, todo ello sin dejar de palotear ni perder el ritmo.

Vestuario
La mujer usa falda corta y plisada sobre un bombacho del mismo color, la blusa es manga larga con una pechera adornada y encaje alrededor, porta gorro o turbante decorado con piedras de fantasía y una capa ornamentada. Calza zapatillas planas o babuchas. El hombre lleva pantalón a media pierna estilo bombacho, medias altas, camisa manga larga, pechera adornada, así como turbante y capa decorada. Calza también babuchas. Tanto hombres como mujeres portan banderas y palos, los cuales son gruesos y cortos.


son de negros



Es una danza negra de marcada influencia africana, que deriva directamente de los esclavos traídos a América en los barcos que atracaron en Cartagena de Indias durante los tiempos del infame mercado negrero. Este tipo de danzas que hacen presencia en el Carnaval de Barranquilla provienen de las riberas del Canal del Dique, (Santa Lucía, Soplaviento) donde existen asentamientos de negros. En el registro de campo del Carnaval 2002, se verificó la presencia de 7 agrupaciones provenientes del Canal del Dique.
El son de negro, denominado son de Negritos, se interpreta con tambor alegre, guacharaca de lata (de la caña del corozo), una voz guía y un coro constante, que dice así:
Ae, ea, la rama del tamarindo
Si regreso a la montaña
Corto una vara importante
Ae, ea, la rama del tamarindo
Con el tamarindo seco buscando quien me consuele
Ae, ea, la rama del tamarindo
Del tamarindo la rama
La rama del tamarindo
El ritmo es acompañado con tablas y con las palmas de las manos. Ha sido definido, musicalmente hablando, como un “aire alegre que se desarrolla en compás de tiempo binario y que presenta tres versiones con variaciones: cabildo abierto o preámbulo, llegada o reposo, y despedida forzosa.

Baile de Negro
El baile negro es una expresión tradicional danzada que se acostumbra en época de carnaval en muchos municipios ribereños, principalmente en el área del Canal del Dique. Perteneciente al género de los bailes cantados del Caribe colombiano, el baile negro se ha caracterizado por la fuerza que los hombres y mujeres le impregnan a sus movimientos. Se desarrolla, al igual que las Danzas de Congo, en dos versiones coreográficas: El baile de casa o reposo, en el que de forma estacionaria realizan sus pasos en pareja y el desfile, en el que se desplazan con una especie de trote suave, tocando palmas y haciendo coros. Musicalmente, el baile negro –así como la tambora, el pajarito o el chandé-- tiene un coro constante ante versos que varían en su contenido. Estos versos son la base fundamental sobre la cual gira la interpretación danzada, ya que es muy común la imitación y escenificación de los mismos.


DANZA DEL MAPALÉ



La presencia de los negros en el Carnaval de Barranquilla es invaluable. Ellos están representados en las diversas agrupaciones folclóricas que se desplazan de los municipios y corregimientos cercanos donde existen asentamientos poblacionales, como los pertenecientes a la zona del Canal del Dique; también por la comunidad de palenqueros (oriundos de la población de San Basilio del Palenque, Bolívar), que ha habitado en sectores de barrios populares de Barranquilla durante muchas décadas. Esa presencia negra es significativa con sus bailes llenos de fuerza y sensualidad corporal y se traduce en una diversidad de aires musicales frenéticos como: Mapalé, Seresesé, Puya, Bullerengue, golpe de negro y sexteto. Todos ellos constituyen, en su conjunto, un aporte de sin igual riqueza que de paso ilustra el pluralismo musical y danzario que caracteriza a esta fiesta de fiestas del Caribe.
A los hermanos Cáceres (Abraham, Julio y Jairo), familia notable de negros provenientes de San Basilio de Palenque, se les atribuye lo más importante del aporte de las comunidades negras urbanas en las carnestolendas barranquilleras, desde 1972 hasta la fecha. Ellos, a través de las diversas agrupaciones de danza que han creado y dirigido --como “Palenque tú”, “Estampas Negras”, “Nacimiento de Palenque”, “Bambazú”--, han contribuido con la riqueza multicultural del carnaval. En su mayoría estas danzas van acompañadas de ritmos movidos --compasillo o compás partido--, con acentos y cortes muy marcados que sincronizan, de una manera ejemplar, con los movimientos corporales. De igual manera, desde hace algunos años los Cáceres experimentan con nuevas structuras rítmicas “africanas”, que habilidosamente fusionan con elementos percutivos locales, urbanos y raizales, en lo que Abrahám Cáceres ha denominado “tonga-tonga”. Esta propuesta de sonoridades ya comienza a popularizarse en otras agrupaciones de la región, las cuales la han adoptado como cosa propia, bajo la denominación genérica de “golpe negro”.
El Mapalé
Del repertorio de las danzas negras y de marcada ascendencia africana, se encuentra el Mapalé, cuyo nombre parece desprenderse de una (o ambas) de estas dos circunstancias: la primera de ellas tiene que ver con el “Mapalé”, especie de pez que se capturaba en forma masiva en ciertas épocas del año, que en la misma playa era procesado para preparar alimento y sacarle aceite, y cuyos movimientos rápidos y fuertes al ser sacados del agua eran imitados (por quienes los pescaban) al son de tambores y en una atmósfera de palpable africania. La segunda versión es aquella que toma el nombre de un instrumento de percusión --tambor de dos parches-- con el que se interpreta la danza.
En el Carnaval de Barranquilla el Mapalé se ha convertido en una danza en la que el careo permanente de las parejas por demostrar sus habilidades es el atractivo principal.

Música y coreografía
El Mapalé es tonada y danza de ritmo binario que se acompaña con canto y palmoteo. Técnicamente es una danza musical bailable de la Costa Norte colombiana, de escritura en 6 x 8 (6/8) y cuya marcación es a dos tiempos, ágil y rítmicamente viva. Se le define como “música y baile de negro de acento percutido fuerte”. Su soporte rítmico presenta varias pulsaciones de percusión superpuestas. El Mapalé, en su formato primario, careció de la línea de aliento. Los movimientos de las caderas y la cintura de las mujeres pueden ser muy rápidos o también lentos. Mantienen los brazos extendidos hacia arriba y a los lados del tronco, los pies ligeramente separados uno del otro. Los hombres agitan sus brazos aleteando; mientras que alternan el paso con el pie derecho, mueven la pierna izquierda cuyo pie mantienen ligeramente despegado del piso. Así, van cimbrando el cuerpo con movimientos rápidos y fuertes. Bailan por parejas y hacen un semicírculo para irse presentando ante quienes los observan. Se dice que el ritmo del Mapalé proviene de antiguos bailes que practicaban los esclavos negros africanos en diversos sitios de la Costa Caribe colombiana, a los
que llamaban calendas.

Vestuario
Los hombres llevan pantalón a media pierna, de cualquier color, en algunos casos desflecado en su boca-piernas. Van descalzos y sin camisa, a veces con una pañoleta “estilo pirata” anudada a la cabeza. La mujer usa falda ancha y larga, de colores vistosos, blusa ídem o de cualquier color, escotada en bolero, con manga sisa. También va descalza. Llevan flores o sencillos turbantes en la cabeza. Se pintan el cuerpo con aceite quemado o con una mezcla de miel de abejas con negro-humo.


EL CONGO


La danza de Congo es la danza más típica y popular del Carnaval de Barranquilla, y está compuesta por parejas de hombres danzantes que van acompañados por un grupo de mujeres, por algunos travestidos y una legión de disfraces de animales. Va detrás un conjunto de músicos que tocan tambor, guacharaca y palmas, junto con un coro y un cantador que vocea los versos. Es una danza guerrera y se compone de una o varias cuadrillas de “negros” disfrazados con trajes multicolores, adornados con profusión de flores de papel, arandelas, cintas, encajes, lentejuelas, espejos y cascabeles, por lo cual todo el conjunto resulta muy llamativo. Según la folclorista Delia Zapata Olivella, este tipo de danza fue popular en otras
épocas en Portobelo y Colón (Panamá) y en Cartagena de Indias.
Entre las músicas que se interpretan en los desfiles carnestoléndicos son notorios estos golpes de congo, que acompañan a las danzas de su mismo nombre. De esta danza se dice que es uno de los aportes de los antiguos Cabildos negros de los tiempos coloniales, que se celebraban en Cartagena de Indias en ocasiones festivas (la principal de ellas, la celebración de la Virgen de la Candelaria) y llegaron al Carnaval de Barranquilla atraídos por el crecimiento económico y poblacional de esta ciudad.

Música y coreografía
Su organología es menos compleja que en otras danzas y está compuesta por el tambor cónico alegre, que va desarrollando una base rítmica permanente mientras se van interpretando versos alusivos a las fiestas, acompañados por una guacharaca (de 70 centímetros de largo aproximadamente), instrumento que se ejecuta friccionando sus estrías con un trinche de hueso o metal, y por golpes de palmas que cumplen un papel musical-rítmico importante desarrollando un pulso permanente. El instrumento protagónico es la voz desarrollando una línea melódica igual para todos los grupos de congos, verseando sobre temas alegóricos a los mismos congos, a las reinas del carnaval, a sucesos o anécdotas de las fiestas y se acompaña de un coro responsorial cuyas voces normalmente repiten la ultima parte de cada verso varias veces, hasta que es interrumpido nuevamente por el solista para terminar su fraseo musical.
Otra de las características de estos verseadores es la expresión de júbilo ¡Que Viva! que suele utilizarse en medio o al final de los versos para elogiar a la reina, a ellos mismos y a personajes importantes de la vida cotidiana del momento. En esta danza por lo general participan hombres de edad adulta, con participación activa en la mayoría de los desfiles programados en el carnaval.
El orden jerárquico --musicalmente-- parte desde el cantador y sigue con tamboreros, guacharaqueros y respondedores. La estructura del canto es una llamada y su respuesta, donde hay un solista que guía el canto y le contestan los respondedores. Hay un golpe de llamada,utilizado para convocar a reunirse, igual que sucedía en las sociedades tribales del África.
También están: el golpe de baile (uno callejero, otro del baile de casa) y un golpe de retirada.
El ritmo característico de las danzas de congos que aún permanecen en el Carnaval de Barranquilla conserva el perfil sonoro propio y tradicional de los sones de negro, aunque mantiene su diferencia por la especificidad de un determinado golpe de tambor que identifica cada danza (la singularidad de cada golpe va ligada a la “personalidad” del tamborero que lo ejecuta). Lo anterior permite diferenciar entre sí e identificar los toques de danzas como El
Congo Grande, El Torito, El Toro Grande, El Perro Negro, El Torito Ribeño, El Congo Reformado y El Congo Carrizaleño.
Los danzantes marchan al ritmo de la música con movimientos de marcación acentuados, cuatro
tiempos hacia la derecha y hacia la izquierda alternativamente, balanceándose en forma cadenciosa. En actitud guerrera, los brazos pueden llevarse levantados o blandiendo el machete o la garrocha. Las mujeres bailan desplazándose hacia la derecha y hacia la izquierda, moviendo los hombros y con la falda sujeta con las manos para poder batirla. En ocasiones, tanto la mujer como el hombre dan vuelta sobre sí mismos. La fauna (los disfrazados de animales) retoza, haciendo la mímica que corresponda. Existen dos figuras fundamentales en la danza:
el paso de marcha, cuando se desplazan formando una columna de parejas de hombres enganchados por los brazos en una fila y van describiendo movimientos en forma de culebreo, de caracol o mariposa. La otra figura es el baile de casa, que se realiza entre parejas, danzando en un sitio estacionario y rodeado de los otros miembros del grupo, que hacen palmas.

Vestuario
El pantalón tradicional es de satín y tiene parches en las rodillas, que son en forma de copa o
cuadros; las botas de los pantalones rematan en arandelas de diferentes colores; por los laterales lle van cintas y letines. La camisa es manga larga, con pechera o peto de la misma tela de la capa, las cuales se decoran con figuras de animales hechas con lentejuelas. Usan un turbante adornado con flores artificiales de colores muy vistosos. De la parte de atrás del turbante sale una cola --o penca—larga que casi llega a los talones, adornada con cintas,
lazos, encajes, etc.; en la parte delantera del turbante llevan uno o varios espejos. El hombre va con la cara pintada de blanco y círculos rojos en las mejillas. Usan gafas oscuras. En la mano derecha portan un machete de madera con el cual golpean el suelo y en la izquierda un muñeco o una vejiga de cerdo; en ocasiones, una culebra viva. Las telas usadas por los congos son brillantes y adornadas con lentejuelas, canutillos, cascabeles, etc.; el director de la danza, en lugar de turbante, lleva sombrero adornado con cintas de colores, lo cual lo distingue
de los demás. La mujer lleva faldas con volantes (con pollerín), estos son de los colores que identifican a la danza respectiva. La blusa es escotada, también con dos o tres volantes y sin mangas. Portan flores en la cabeza y como accesorios, profusión de aretes y collares.

La tradición de los Congos y la Danza del Torito
Una de las más antiguas danzas de congos en el Carnaval de Barranquilla es la Danza del Torito, que existe desde 1878 en una sucesión de padres a hijos (la familia Fontalvo, residenciada en Rebolo, uno de los barrios fundacionales de Barranquilla). Las de congos, como todas las danzas grandes tradicionales del carnaval barranquillero, tuvieron su origen en los
cabildos de negros esclavos de la Cartagena colonial. Los señores esclavistas daban licencia a sus siervos africanos para festejar con sus propios bailes y “toques” de música las celebraciones religiosas cristianas. Los negros a su vez se organizaban agrupándose por sus naciones de origen. Estos grupos eran los cabildos, entre ellos el de los negros congoleses (traídos de la vasta región del antiguo Congo Belga). Con la abolición de la esclavitud, las danzas de
los cabildos desaparecen de Cartagena pero su música y tradición pasa a ser conservada en las riberas del Canal del Dique, como parte de los llamados sones de negro. De allí, siguiendo siempre la vía fluvial, hacia la mitad del siglo XIX viene a dar a Barranquilla y se instala entre las comunidades populares de descendientes afrocaribes. Aquí, se concentran inicialmente en el Barrio Abajo (del Río), donde surgen las danzas del Congo Grande y del Toro Grande.
Posteriormente nacen en el Barrio Arriba (del Río) --ó Rebolo-- las danzas del Garabato y del Torito. El nombre de esta última danza obedece a que, en sus comienzos, eran mayoría los disfrazados de toro que los de negros congos pues eran jóvenes disidentes de la “fauna menor”
de la danza del Congo Grande, donde venían siendo relegados a un segundo plano por sus mayores, ellos sí --casi todos-- negros congos.Hasta hace apenas 15 o 20 años, las danzas de
congo hacían gala de su condición guerrera y protagonizaban erdaderas batallas campales contra ongos de otros barrios u otras danzas rivales, usando principalmente como arma el machete de madera o la vejiga de cerdo. Los congos ganadores del combate callejero terminaban humillando y pisoteando la bandera de la danza rival. Quizá por esta razón de fuerza, las danzas de congos no admitían en principio mujeres sino, a lo sumo, hombres disfrazados
de mujer. La máscara del disfraz de torito es (entre las de fauna, pues también las hay de tigre, burro, perro, pantera, mico, gorila, elefante, pájaros diversos) quizá la más conocida y tradicional del carnaval barranquillero. La máscara puede ser de madera o moldeada en papel maché. Predominan en la máscara del Torito los colores blanco, negro, amarillo y rojo. Sus cuernos son auténticos del animal y sus puntas van festonadas con cascabeles, cintas y pañuelos
multicolores. En esta máscara existe la fuerte presencia de un antiguo tótem tribal, donde el mito universal del toro (como virilidad, bravura, vitalidad y poderío) vino a simbolizar sus vertientes africana y mediterránea mediante un fenómeno sincrético tan envolvente y arrollador como es el Carnaval del Caribe --en este caso--, por antonomasia, el Carnaval de Barranquilla


Danza de Garabato



La Danza del Garabato, con el correr de los tiempos, se ha vuelto muy representativa del Carnaval de Barranquilla; lo cual no viene a ser más que un “destino natural” puesto que ella expresa los opuestos de vida y muerte, que universalmente constituyen símbolo y alegoría de todo carnaval. El garabato es un gancho de madera que el campesino costeño utiliza como herramienta de trabajo en sus faenas campestres, mientras machetea desbrozando la maleza. Formalmente, su analogía es con la guadaña que, en su figuración alegórica, esgrime la muerte.

Argumento
La vida es interpretada por un hombre (el caporal) que, armado de machete, trata de defender a sus gentes, ordenadas en cuadrillas; la muerte está representada por un danzarín disfrazado de esqueleto que lleva un largo “garabato” o guadaña con el que ataca y “pesca” a sus víctimas. Durante el desarrollo de la danza, muerte y vida se enfrentan continuamente mientras que los demás bailan a su alrededor. Estos enfrentamientos son sumamente vistosos, rápidos y ágiles; se presentan choques de fuerza, saltos, giros, caídas y rodadas
por el suelo, cada uno trata de aprovechar las oportunidades que se le presenten para poder vencer al contrario; las victorias parciales se suceden alternadas, pero cada vez que la muerte sale victoriosa, como premio, se lleva uno o varios de los danzarines; cuando se los ha llevado todos remata a su enemigo con su guadaña para llevárselo también, terminando la danza de un forma muy realista con el triunfo de la muerte.

Música y coreografía
El baile sigue paso de marcha. Los danzarines se desplazan siguiendo los toques del tambor, haciendo figuras como caracolas, culebras, abanicos, túneles o simulando el vaivén constante de un oleaje. La primera parte se presenta con desenvolvimientos coreográficos de conjunto, para luego pasar a destacar los personajes principales; es cuando ocurre la puesta en escena, que apela a claros elementos del teatro popular de la cultura carnavalesca, que data de la Edad Media europea. Los dos protagonistas se enfrentarán en “feroz” combate, del cual la muerte tomará bailarines cada vez que le gane a la vida. A estos, la muerte los coloca en puestos fijos para ir formando un semicírculo en torno a ella misma y su contendor.
Finalmente, la vida es derrotada y la muerte la engancha con su garabato por un brazo, los demás bailarines se unen por los brazos y se agarran al que representa la vida. En esta forma describen un círculo por todo el escenario pero arrastrados por la muerte.
La coreografía original de El Garabato es de rigurosa planimetría, prolija en pasos, saltos, desplazamientos y contorsiones. Mientras los músicos interpretan a ritmo de pajarito, chandé o golpe alegre, los movimientos coreográficos coinciden con los acentos rítmicos que marca la tambora. Este --que ya se asimila como un aire musical auténtico del carnaval-- es un ritmo musical en tiempo binario, que impulsa a danzar y al desplazamiento. Lo interpreta un conjunto típico conformado por los siguientes instrumentos: tambora, llamador, tambor alegre, maracas y flauta de millo, más los versos anecdóticos propios de la danza (voceados por un cantador, a quien acompañan las voces y palmas de un coro), los cuales se acentúan al golpe que marca el parche de la tambora. Rítmicamente, esta música es de gran fuerza percutiva y algunos estudiosos llegan a asimilarla al ritmo de chandé e incluso al mapalé, pero otros señalan claras diferencias puntuales.

Vestuario y maquillaje
Las caras de los garabateros van maquilladas en rojo y blanco (coloretes rojos sobre base blanca), colores que aquí simbolizan a la vida y a la muerte. Los hombres visten un pantalón bombacho negro que les llega a la rodilla, con bolsillos rematados en encajes; a lo largo del pantalón, por sus laterales, lleva gruesos encajes. Calzan medias blancas altas y zapatos negros planos (o cotizas, o zapatillas). La camisa es amarilla de mangas largas, sobre ella una
pechera adornada y a la espalda una capa corta, de gran colorido y primorosamente bordada en lentejuelas. Como accesorios, usan sombrero blanco adornado con cintas y flores. Portan un garabato pintado de blanco, adornado con cintas de colores. Las mujeres van ataviadas con vestidos negros; en la parte inferior llevan volantas de los colores de la bandera de Barranquilla (rojo, amarillo y verde). La blusa es de escote amplio y arandelas. Calzan zapatillas negras y se adornan con flores la cabellera.

Tradición
En Barranquilla, se dice que fue el tradicional Barrio Rebolo el que acogió a esta expresión folclórica venida de predios rurales y a la que se le señalan grandes parecidos con las danzas de congo. En sus inicios locales -dice un investigador-, la danza fue dirigida por Sebastián Mesura y luego por José Terán, de quien la tomó Emiliano Bengoechea (año 1938). El hecho es que, hoy por hoy, la más antigua y numerosa de las Danzas de Garabato tiene sede y representación en el Country Club de Barranquilla, convertida a la vez en emblema oficial de las fiestas y cuota infaltable de la “corte real”, hasta el punto de que de sus huestes sale casi siempre la reina del siguiente Carnaval de Barranquilla.




dizfraces y expreciones

LA CUMBIA


“La cumbia constituye una expresión artística de la Costa Caribe, de donde se difundió por todo el interior de Colombia y se proyectó en términos mundiales. En el exterior cumbia es sinónimo de Colombia: la cumbia es pues, el aire musical que nos ha identificado internacionalmente.” Así lo afirma el antropólogo Aquiles Escalante.
Sobre los orígenes de la cumbia asegura que “nuestra Costa Caribe presenta los mismos orígenes raciales, sociales y culturales. De ahí que la cumbia hubiera aparecido en diferentes sitios. Sin embargo, la única región de donde poseemos información escrita es Cartagena de Indias, a comienzos del siglo pasado.
Según la relación conocida durante las fiestas de Nuestra Señora de la Candelaria, en la parroquia del pié de la Popa, en una gran sala y en forma alternada se sucedían un baile de primera, uno de segunda y el otro de tercera, según las mezclas raciales. Sin embargo la gente pobre, libres y esclavos, negros, pardos, labradores, carboneros, carreteros y pescadores, bailaban al son de tambores africanos, hombres y mujeres en un ruedo, pareados, pero sin darse las manos, dando vueltas alrededor de los tamborileros. Junto a estos estaba un coro, cantando y tocando palmas.
Los indios también participaban en las fiestas, pero bailaban al son de las gaitas; hombres y mujeres, en parejas, se daban la mano en la rueda, teniendo a los gaiteros en el centro y sin el bullicioso canto africano.
Poco a poco el currulao de los negros fraternizó con la gaita de los indios; los dos grupos étnicos se reunían para bailar, acompañando las gaitas a los tamboreros. Así nació la cumbia, fruto de la fusión de la melodía de la gaita, aporte indígena y el tronar de los tambores africanos.
En conclusión la cumbia es producto del aporte del indio, del español y del negro, pero no es india, ni española, ni negra. Es costeña.”
Según la revista Huellas de la Universidad del Norte, volumen 3 # 5 de marzo de 1.982 los autores Margarita Abello, Mirta Buelvas y Antonio Caballero Villa señalan en el artículo titulado “Tres culturas en el Carnaval de Barranquilla” que “...nada mas apropiado para invocar a la cumbia, prototipo musical de la fusión
de las tres culturas formativas (indígena, africana y española). En el ámbito organológico, la percusión de los tambores recoge el acento africano.
Los tres tambores que intervienen en la cumbia generan cada uno un esquema rítmico independiente, en planos percutivos que, aunque distintos están perfectamente equilibrados. Tal particularidad procede de los tambores africanos, y en un principio resultó exótico a los oídos europeos (Linares 1.974:14) La melodía de la flauta confirma la presencia indígena.
También en la coreografía es fácilmente apreciable el sincretismo de las tres etnias: los movimientos suaves de la mujer son atribuidos a la ascendencia indígena; las contorsiones, los gestos y el cortejo del varón corresponden al elemento africano; y el baile en parejas y la utilización del sombrero es propio del ancestro español.
Los populares “bailes con sombrero” difundidos por toda América, parecen hundir sus raíces en la gallarda que vino de Europa a invadir los salones aristocráticos del nuevo reino. A ésta estirpe pertenecen el “baile del sombrerito” en Argentina; la cumbia de Colombia; el jarabe tapatío en México y la “montonera” en Perú.”
En el suplemento del Caribe titulado “Gajos de Corozo, Flor de la Habana” de 1.979, los mismos autores señalan describiendo a la cumbia que “alrededor del grupo de músicos, parejas rotan incesantes al compás de movimientos de cortejo sensual, dotados con una enorme fuerza plástica, en el mismo sitio, sin desplazamiento, el baile alcanza fácilmente la madrugada. Así sucede en los pueblos, villorrios y caseríos. Y así ocurría en Barranquilla hace algunos años. La esquina de la calle soledad con carrera 23 era cita de cumbia cada 11 de noviembre para celebrar la fiesta de San Martín.”
La folclorista Maria del Carmen Meléndez, asegura en su libro Didáctica del Folclor Caribe que sobre la cumbia “nuestros folclórologos no se han puesto de acuerdo aún, ya que algunos consideran que la característica más importante en el aspecto cultural de la cumbia, es la que la define como baile recreativo y de conquista amorosa. Otros consideran que la cumbia es un lamento. El maestro José Barros, en su teoría, sostiene que ésta no es negra, sino pocabuyana. Pocabuy, para resaltar a los indios caídos en batallas. También se considera danza ritual, desde el punto de vista folclórico.
Existen varias teorías sobre el origen de la cumbia. Aquí solo reseñaremos dos de las más importantes: Algunos estudiosos del tema afirman que el origen de la cumbia se remonta al siglo XVIII. Se dice que surgió del contacto de negros e indios durante la servidumbre colonial. Dicho contacto hizo posible la fusión de la alegre e impetuosa resonancia del tambor africano con la melancólica flauta indígena. Le atribuye otra teoría a la cumbia, un origen indígena, ya que éste era un baile acostumbrado en algunas tribus que moraban en el llamado Pocabuy. Este baile se realizaba con el propósito de homenajear a los jefes caídos en batallas.
Pero a pesar del gran esfuerzo que argumentaron las teorías indígenas en favor del origen precolombino de la cumbia, jamás se podrá negar el grandioso y determinante aporte negro en el proceso del mestizaje que gestó éste baile que hoy llamamos cumbia, cuyo surgimiento ubicamos geográficamente en la Costa Norte de Colombia, e históricamente, en la época de la colonia; época en que se difundió en las provincias de Cartagena y Santa Marta y en los valles del Sinú”.
Es la expresión más representativa de la herencia de las tres vertientes que alimentaron la cultura de éstas tierras Latinoamericanas y es uno de los ritmos que mas identifica al Carnaval.
La coreografía tradicional de la cumbia es un baile altivo, de galanteo, propio del Caribe Colombiano. Los bailadores hacen una rueda de parejas que giran en sentido contrario de las manecillas del reloj. En el círculo interior se desplazan los hombres y en el exterior las mujeres. La actitud de la mujer es de coquetería, en tanto que el hombre busca lucirse a través del sombrero, costumbre ésta muy popular en el Caribe Español, México, Cuba, Puerto Rico y Panamá. Para adaptarse a los desfiles de carnaval, la cumbia tuvo que imitar la marcha de las danzas.
La mujer marca el ritmo de la cumbia con movimiento de oscilaciones laterales de las caderas, ejecutadas en forma natural, deslizando los pies sobre el piso sin llegar a levantarlos. Esto se manifiesta en la posición serena y erguida con que se desplazan mostrando la elegancia y el señorío de la mujer.
El hombre tiene mayor libertad de movimientos ya que el ritmo lo marca sólo con los pies, apoyándose de tal manera que mantenga levantado el talón del pie derecho.


el carnaval de barranquilla

HISTORIA Y ORIGEN


Una travesía que inició hace más de tres siglos.

El Carnaval de Barranquilla tiene su origen remoto en el Carnaval que vino a América desde España. De ahí viene su espíritu de renovación y cambio parecido al que animó estas fiestas en Europa.

El primer carnaval celebrado en la ciudad se pierde en la historia, hace más de un siglo, cuando Barranquilla era una pequeña población. Sin embargo, de boca en boca, han circulado diversas historias referentes a la manera como el pueblo barranquillero festejaba el carnaval; su forma siempre ingenua, graciosa, festiva y ante todo, sana, han permitido que se conserve una tradición que se remonta a hace tres siglos.

Las fiestas de carnaval, de origen europeo, fueron introducidas a América por los españoles y portugueses. Las de Barranquilla tienen antecedentes próximos en la celebración que se efectuaba en Cartagena de Indias, en época de la Colonia, como fiesta de esclavos; por esas fechas aparecían por las calles los negros con instrumentos típicos y atuendos especiales, danzando y cantando.

La tradicional novena de La Candelaria, en Cartagena de Indias, sirvió de marco a suntuosos bailes que en el Siglo XVIII concedían un día de fiesta a los negros bozales traídos de África. Esas fiestas constituyen fuente de las principales danzas del CARNAVAL DE BARRANQUILLA.

En la segunda mitad del Siglo XIX, Barranquilla aumentó todos los sectores de su economía y explotó las condiciones geográficas que la empezaban a situar como ciudad principal en la región Caribe. "La ventaja de estar en la desembocadura de la principal arteria fluvial de Colombia, el río Magdalena, la posibilita para ser un puerto fluvial y marítimo, y su situación en la zona norte de Colombia y en el área circuncaribe, permite el desplazamiento económico de Cartagena, Mompox, Santa Marta y El Banco, siendo muchos de sus moradores los que se vienen a participar de la prosperidad barranquillera", explica Roberto Castillejo en su obra Carnaval en el Norte de Colombia.

Históricamente no se tienen datos precisos acerca de la fecha inicial del primer Carnaval celebrado en Barranquilla; su tradición es tan remota como los primeros asentamientos humanos en la costa norte de Colombia. He aquí algunos datos:

1888
Surgió una figura denominada Rey Momo (símbolo de la máscara).

1899
Se creó el cargo de Presidente del Carnaval y una Junta organizadora.

1903
Se organizó la primera Batalla de Flores por una propuesta del señor Heriberto Vengoechea de recuperar una tradición carnavalesca de años anteriores.


1918
Se eligió por primera vez una reina para presidir las festividades del Carnaval. Fué elegida Alicia Lafaurie Roncallo.


1923
Se institucionaliza a partir de este año la era de los reinados, suspendida durante cinco años. Es nombrada la damita Toña Vengoechea Vives.


1967
Se introduce un evento al carnaval, la "Gran parada" que se lleva a cabo el segundo día de carnaval (domingo).


1974
Por iniciativa de Esther Forero se realiza la primera Guacherna, evento que rescató una tradición perdida: cumbiambas y tambores que en la noche alegraban los barrios de la ciudad.

1995
La Fundación Carnaval de Barranquilla creó el desfile del Rey Momo por la calle 17, desempolvando así la figura de Rey Momo, para que presidiera este espectáculo callejero. Desde ese año y hasta la fecha la Fundación nombra como Rey Momo a una figura representativa o un personaje destacado en la música o el folclor. El desfile, que se realiza paralelo a la Batalla de Flores se ha consolidado como un homenaje a los sectores que han sido núcleo histórico de las fiestas y donde surgen con mayor vigor y riqueza cultural las manifestaciones populares del carnaval.

2000
Continuado con las innovaciones del carnaval la Fundación Carnaval de Barranquilla crea el desfile de Gran Parada de Fantasía, especialmente para la actuación de los grupos que presentan una propuesta sobre una temática seleccionada con una coreografía libre y original. Se lleva a cabo el lunes de carnaval y se hace el mismo recorrido de la Batalla de Flores y la Gran Parada.

2002
El Carnaval de Barranquilla es declarado por el Senado de la República Patrimonio Cultural de la Nación.

La Ley que declara la fiesta barranquillera como patrimonio de la Patria esta sustentada bajo el concepto de Patrimonio Cultural como un inmenso ámbito en el que confluyen relatos diversos de costumbres, saberes, hábitos, etc, lo que continuamente se llama TRADICIÓN POPULAR. Como tal, el Patrimonio Cultural es aquello que se reclama como representativo o patrón de una comunidad y el carnaval de Barranquilla es la más completa, brillante y espectacular expresión folclórica del país.

2003
El Carnaval de Barranquilla es declarado por la UNESCO, Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad. Así lo dio a conocer el director general de la UNESCO Koichiro Matsuura en ceremonia realizada en la sede de esta organización en París el pasado 7 de noviembre.

La proclamación destaca las formas tradicionales y populares de expresión, como: la música, la danza, los rituales y la mitología de esta fiesta. Además exalta su carácter excepcional, el arraigamiento dentro de la tradición cultural, la fuente de inspiración e intercambio cultural que representa y la excelencia en la aplicación de habilidades y cualidades técnicas mostrada por los participantes en esta fiesta.

Origen Primitivo del Carnaval

No es fácil precisar con certeza la etimología de la palabra Carnaval.
Sin embargo, se cree que procede de "Carrus Navalis", una fiesta popular derivada de las Saturnales Romanas.

Si bien hay vestigios de esa celebración en todos los pueblos antiguos, se dice que la diversión del Carnaval tuvo un carácter religioso en sus remotos orígenes, cuando se celebraba el año nuevo -entrada de la primavera-, como símbolo del renacer de la naturaleza.

En Grecia y Roma incluían actos procesionales.
En tales espectáculos comunes así mismos entre teutones y celtas, se paseaba aparatosamente un barco con ruedas dentro del cual, grupos enmascarados ejecutaban ciertas danzas y entonaban canciones satíricas en medio de jubiloso desorden.

La costumbre de este "carro naval" subsiste aún en Reus, (España) donde por épocas carnestolendas, colocan sobre un carromato una embarcación de 70 toneladas y la hacen arrastrar por diez caballos, desde la nave arrojan flores y caramelos.

El día clásico del carnaval es el Domingo de Quincuagésima, pero van agregados a él el lunes y el martes siguientes. En muchos lugares el carnaval se inicia el 6 de enero. Siglos atrás, el carnaval de Venecia comenzaba el 26 de diciembre.

El Rey Momo, hijo del sueño y de la noche, presidía las fiestas de los locos, que se celebran en pueblos, aldeas y ciudades.
Divinidad de la burla, amo de la sátira hiriente y del sarcasmo cruel y de la más despiadada ironía, Momo se convirtió en el "protector" de todos aquellos que se entregaban al jolgorio, al escándalo del vicio y a los excesos.

Esta deidad -que se burlaba de las divinidades- fue el predilecto de las pequeñas cortes feudales.